VIVA EL CÁNCER Es curioso, siento que también me confundo, que alguna vez leí que de alguna de ellas se escribió o se escribe lo mismo, no se. Pero lo que se, es que los que las atacan tienen un eje común, pareciera que las dos tiene el mismo enemigo histórico. Les pido un poco de su tiempo para leer el artículo de Aliverti y reflexionar para saber donde estamos parados. Mario Nicolay El odio Eduardo Aliverti Sí, el tema de estas líneas es el odio. Y planteado así, de manera tan seca y contundente, quizás y ante todo deba reconocerse que es más propio de cientistas sociales que de un simple periodista u opinólogo. Pero, precisamente porque uno es esto último y se cree con, por lo menos, algunas capacidades analíticas, registra que su razonamiento respecto del clima político y social de la Argentina desemboca en algo que ya excede a la mera observación periodística. Planteemos de entrada la -es probable- única cosa con la que muy difícilmente no nos pongamos todos de acuerdo, si se parte de una básica honestidad intelectual. Con cuantos méritos y deficiencias quieran reconocérsele e imputarle, desde 2003 el kirchnerismo reintrodujo el valor de la política, como ámbito en el que decidir la economía y como herramienta para poner en discusión los dogmas impuestos por el neoliberalismo. Ambos dispositivos habían desaparecido casi desde el mismo comienzo del sultanato menemista, continuaron evaporados durante la gestión de la Alianza y, obviamente, el interregno del Padrino no estaba en actitud ni aptitud para alterarlos. Fueron trece años o más (si se toman los últimos del gobierno de Alfonsín, cuando quedó al arbitrio de las “fuerzas del mercado”) de un vaciamiento político impresionante. El país fue rematado bajo las leyes del Consenso de Washington y la rata, con una audacia que es menester admitirle, se limitó a aplicar el ordenamiento que, por cierto, estaba en línea con la corriente mundial. También de la mano con algunos aires de cambio en ese estándar, y así se concediera que no le quedaba otra chance tras de la devastación, la etapa arrancada hace siete años volvió a familiarizarnos con algunos de los significados que se creían prehistóricos: intervención del Estado en la economía a efectos de ciertas reparaciones sociales, apuesta al mercado interno como motor o batería de los negocios, reactivación industrial, firmeza en las relaciones con varios de los núcleos duros del establishment. Y a esa suma hay que agregar algo a lo cual, como adelanto de alguna conclusión, parecería que debe dársele una relevancia enorme. Son las acciones y gestos en el escenario definido como estrictamente político, desde un lugar de recategorización simbólica: impulso de los juicios a los genocidas, transformación de la Corte Suprema, enfriamiento subrayado con la cúpula de la Iglesia Católica, Madres y Abuelas resaltadas como orgullo nacional y entrando a la Casa Rosada antes que los CEO de las multinacionales, militancia de los ’70 en posiciones de poder. En definitiva y -para repetir y ampliar- aun cuando se otorgara que este bagaje provino de circunstancias de época, sobreactuaciones, conciencia culposa, o cuanto quisiera argüirse para restarle cualidades a sus ejecutores, nadie, con sinceridad, puede refutar que se trató de una novedad política. De un “reingreso” de la política. Las grandes patronales de la economía ya no eran lo único habilitado para decir y mandar. Hasta acá llegamos. Adelante de esta coincidencia que a derecha e izquierda podría presumirse generalizada, no hay ninguna otra. Se pudre todo. Pero se pudre de dos formas diferentes. Una que podría considerarse “natural”, y otra que es el motivo de nuestros desvelos. O bien, de una ratificación que no quisiéramos encontrar. La primera nace en el entendimiento de la política como un espacio de disputa de intereses y necesidades de clase y sector. Por lo tanto es un terreno de conflicto permanente, que ondula entre la crispación y la tranquilidad relativa según sean el volumen y la calidad de los actores que forcejean. Este Gobierno, está claro, afectó algunos intereses muy importantes. Seguramente menos que los aspirables desde una perspectiva de izquierda clásica, pero eso no invalida lo anterior. Tres de esos enfrentamientos en particular, debido al tamaño de los bandos conmovidos, representan un quiebre fatal en el modo con que la clase dominante visualiza al oficialismo. Las retenciones agropecuarias, la reestatización del sistema jubilatorio y la ley de medios audiovisuales. Ese combo aunó la furia. Una mano en el bolsillo del “campo”; otra en uno de los negociados públicos más espeluznantes que sobrevivían de los ’90; y otra en el del grupo comunicacional más grande del país, con el bonus track de haberle quitado la televisación del fútbol. De vuelta: no vienen al caso las motivaciones que el kirchnerismo tenga o haya tenido y no por no ser apasionante y hasta necesario discutirlas, sino porque no son aquí el objeto de estudio. Es irrebatible que ese trío de medidas -y algunas acompañantes- desató sobre el Gobierno el ataque más fanático de que se tenga memoria. Hay que retroceder hasta el segundo mandato de Perón, o al de Illia, para encontrar -tal vez- algo semejante. Como entonces, aunque ahora potenciados por el papel aplastante que adquirieron, los medios de comunicación son un vehículo primordial de esa ira. El firmante confiesa que sólo la obligación profesional lo mueve a continuar prestando atención puntillosa a la mayoría de los diarios, programas radiofónicos, noticieros televisivos. No es ya una cuestión de intolerancia ideológica sino de repugnancia, literalmente, por la impudicia con que se tergiversa la información, con que se inventa, con que se apela a cualquier recurso, con que se bastardea a la actividad periodística hasta el punto de sentir vergüenza ajena. Todo abonado, claro está, por el hecho de que uno pertenece a este ambiente hace ya muchos años, y entonces conoce los bueyes y no puede creer, no quiere creer, que caigan tan bajo colegas que hasta ayer nomás abrevaban en el ideario de la rigurosidad profesional. Ni siquiera hablamos de que eran progresistas. Esta semana se pudo leer que los K son susceptibles de ser comparados con Galtieri. Se pudo escuchar que hay olor a 2001. Hay un límite, carajo, para seguir afirmando lo que el interés del medio requiere. Gente de renombre, además, que no se va a quedar sin trabajo. Gente -no toda, desde ya- de la que uno sabe que no piensa políticamente lo que está diciendo, a menos que haya mentido toda su vida. Sin embargo, más allá de estas disquisiciones, todavía estamos en el campo de batalla “natural” de la lucha política; es decir, aquel en el que la profundidad o percepción de unas medidas gubernamentales, y del tono oficialista en general, dividieron las aguas con virulencia. Son colisiones con saña entre factores de poder, los grandes medios forman parte implícita de la oposición (como alternativamente ocurre en casi todo el mundo) y no habría de qué asombrarse ni temer. Pero las cosas se complican cuando nos salimos de la esfera de esos tanques chocadores, y pasamos a lo que el convencionalismo denomina “la gente” común. Y específicamente la clase media, no sólo de Buenos Aires, cuyas vastas porciones -junto con muchas populares del conurbano bonaerense- fueron las que el 28J produjeron la derrota electoral del kirchnerismo. Para el gusto del cronista, no hay sincronía entre la situación económica de los sectores medios y su bronca ya pareciera que crónica. Por fuera de la escalada inflacionaria de las últimas semanas, tanto en el repaso del total de la gestión como de la coyuntura los números dan a favor. En cotejo con lo que ocurría en 2003, cuando calculado en ingresos de bolsillo pasó a ser pobre el 50 por ciento del país; o con las marquesinas de esta temporada veraniega, en la que se batieron todos los récords de movimiento turístico y consumo, suena inconcebible que el conjunto de esa clase pueda decir que está peor o que le va decididamente mal. Pero eso es lo que en buena medida expresaron las urnas, y lo que en forma monotemática señalan los medios. Vamos entonces, ahora sí, a las graduaciones con que se manifiesta ese disconformismo. Porque podría conferirse la licencia de que, justamente por ir mejor las cosas en lo económico, la “gente” se permite atender otros aspectos en los que el oficialismo queda muy mal parado, o apto para las acusaciones. Ya se sabe: autoritarismo, sospechas de corrupción, desprecio por el consenso, ausencia de vocación federalista, capitalismo de amigotes y tanto más por el estilo. Nada distinto, sin ir más lejos, a lo que recién sobre su final se le endilgó a Menem y su harén de mafiosos. ¿Qué habrá sucedido para que, de aquél tiempo a hoy y a escalas tan similares de bonanza económica real o presunta, éstos sean el Gobierno montonero, la puta guerrillera, la grasa que se enchastra de maquillaje, los blogs rebosantes de felicidad por la carótida de Kirchner, los ladrones de Santa Cruz, la degenerada que usa carteras de 5 mil dólares, la instalación mediática de que no llegan al 2011, el olor al 2001, el uso del avión presidencial para viajes particulares? ¿Cómo es que la avispa de uno sirvió para que se cagaran todos de la risa y las cirugías de la otra son el símbolo de a qué se dedica esta yegua mientras el campo se nos muere? ¿Cómo es que cuando perpetraron el desfalco de la jubilación privada nos habíamos alineado con la modernidad, y cuando volvió al Estado es para que estos chorros sigan comprándose El Calafate? Pero sobre todo, ¿cómo es que todo eso lo dice tanta gente a la que en plata le va mejor? Uno sospecharía principalmente de los medios. De sus maniobras. De que todo esto es un escenario que montan. Pues no. Por mucho que haya de eso, de lo que en verdad sospecha es que el odio generado en las clases altas, por la afectación de algunos de sus símbolos intocables, ha reinstalado entre la media el temor de que todo se vaya al diablo y pueda perder algunas de las parcelas pequebú que se le terminaron yendo irremediablemente ahí, al diablo, cada vez que gobernaron los tipos a los que les hace el coro. Debería ser increíble, pero más de 50 años después parece que volvió el “Viva el Cáncer” con que los antepasados de estos miserables festejaron la muerte de Eva.
"¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires. La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo. Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos. Evita se había salido de su lugar. La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían. Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia. Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón. No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban. No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina. Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando. Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo. Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra. Muerta Evita, el presidente Perón es un cuchillo sin filo."
Eduardo Galeano en Memorias del Fuego
No pretendo comparar bajo ningún aspecto una mujer con otra, sería una falta de respeto a Evita como a Cristina Fernández. Una esta tan lejos de la otra, como el momento histórico que vivieron y las tienen como protagonistas. Una es eterna y siempre vive en el alma de su pueblo, la otra aparece como una impostora, como una farsante que quiere ocupar un lugar en la historia por pura ambición.
Uruguay (y Argentina) en la estrategia imperial
Raúl Zibechi (La Jornada)
En América Latina, como en todas partes, la estrategia imperial no ha sido trazada de una vez para siempre, cuestión que sería imposible por los permanentes cambios en la relación de fuerzas que se produce en cada área y país de la región. Tampoco hay un "centro" imperial, en el sentido de un reducido espacio donde un grupo también reducido de personas diseña objetivos y tácticas para alcanzarlos. En la medida que el imperio está conformado por dos lógicas diferentes, pero convergentes (territoriales y capitalistas, control territorial y flujos de capital), resulta imposible cualquier planificación férrea y centralizada. De modo que vamos comprendiendo las estrategias del imperio a medida que se van desplegando.
En estos días se está escenificando en Uruguay, dos semanas antes de la asunción del gobierno de José Mujica, uno de los asertos de David Harvey en su libro Espacios del capital: "El Estado-nación está en la actualidad más dedicado que nunca a crear un clima de negocios benigno para la inversión, lo cual implica justamente controlar y reprimir resueltamente a los movimientos obreros empleando métodos nuevos" (Akal, 2007, p. 26). El miércoles 10 Mujica almorzó en un lujoso hotel de Punta del Este con mil 500 empresarios, sobre todo argentinos, pero también brasileños, estadunidenses y europeos.
Lo más destacado fue, precisamente, el clima. Los grandes empresarios argentinos, que habitualmente la emprenden contra el gobierno de Cristina Kirchner, se deshicieron. Gustavo Grobocopatel, dueño de uno de los mayores pools de siembra de soya, dijo tener "expectativas muy positivas con relación a Mujica". Juan Carlos López Mena, uno de los hombres más poderosos del Río de la Plata y presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Uruguaya, dijo estar "incondicionalmente al servicio del gobierno" y aseguró que "Uruguay se está transformando en el país casi ideal" para los empresarios. "Da envidia", dijo el presidente de la Unión Industrial Argentina.
Así las cosas, las preguntas se agolpan. ¿Son tan diferentes las políticas de los gobiernos de Argentina y Uruguay? Sin duda no lo son. ¿Por qué, entonces, es tan diferente el "clima de negocios"? Vale destacar que alguna de las principales procesadoras de celulosa del mundo, Stora Enso, Arauco y Botnia, eligieron Uruguay. Camino que siguen la empresa automovilística india Tata, que montará en Uruguay el Nano para toda la región, y otras importantes multinacionales. El gobierno uruguayo aprovecha este clima de inversiones, que ahora lo favorece, para darle un impulso al país.
Hasta fines de la década de 1990 la relación era la inversa. Para Washington las "relaciones carnales" con el gobierno de Carlos Menem eran decisivas, empeñado como estaba en avanzar en la acumulación por desposesión, por robo liso y llano, que un gobierno como aquel avalaba y lubricaba. Luego las cosas cambiaron y mientras Argentina era devastada por la especulación financiera en 2001, Uruguay era salvado en plena crisis a mediados de 2002 por un préstamo del FMI. ¿Qué cambió?
Mientras en los 90 la prioridad del imperio era el Consenso de Washington, con los años la prioridad pasó a ser la contención de Brasil cuando se acelera la decadencia estadunidense. En esa estrategia, algunos países sudamericanos se han convertido en piezas clave, ya sea por su capacidad de generar inestabilidad (conflictos Colombia-Venezuela y Colombia-Ecuador), para instalar bases militares formando un cerco sobre Brasil (Colombia, Perú y Paraguay) o para instalar una cuña entre los dos principales aliados estratégicos. Ese papel de "Estado tapón" entre Argentina y Brasil fue diseñado hace casi dos siglos por la diplomacia británica cuando parió al Estado uruguayo.
Veamos cómo opera la diplomacia estadunidense. A mediados de diciembre visitó el cono sur Arturo Valenzuela, subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado. En Brasil fue recibido por un funcionario de segundo rango, Marco Aurelio García, siendo desairado por el canciller Celso Amorim y por el propio Lula. En Argentina montó un circo al reunirse con la oposición y los empresarios y asumir sus críticas al gobierno, al que se empeñó en hostigar. En Uruguay el tono fue totalmente diferente. Dijo que Obama ve "con muy buenos ojos" el camino transitado por Uruguay desde el punto de vista económico y comercial y destacó la "diferenciación que tuvo del discurso antimperialista que edificaron algunos presidentes de la región".
La diplomacia imperial construye un país sospechoso dirigido por personas poco confiables (Argentina), otro con el que se mantienen excelentes relaciones (Uruguay) y un tercero (Brasil) al que se considera una amenaza. Washington parece estar diseñando para enfrentar a Brasil una estrategia similar a la que usa contra China: rodearla de conflictos.
Samuel Pinheiro Guimaraes, ministro de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de Brasil, elegido "intelectual del año" en 2006 por la unión de escritores, estableció en su libro Desafíos brasileños en la era de los gigantes (que deberíamos leer todos los latinoamericanos) que para la construcción de la unión política regional, que le permita eludir la hegemonía de Washington, es "esencial" la alianza Brasil-Argentina. Eso permitiría enfrentar los tres desafíos decisivos: resistir la absorción económica por Estados Unidos, enfrentar la intervención militar en Colombia y la Amazonia y recuperar el control sobre nuestras economías.
Un "clima de negocios" no es un dato de la realidad, es una construcción política que sirve a ciertos intereses. Tiene algún contacto con la realidad. Como señala Harvey, está íntimamente ligado al grado de sometimiento de los trabajadores: Argentina es, desde comienzos del siglo XX, uno de los países del mundo donde mayor es la insurgencia obrera. Uruguay es lo contrario, al punto que, como dijo Mujica, un presidente puede caminar tranquilo por la calle. Los planes imperiales pueden ser doblegados. El primer paso para lograrlo es comprender su estrategia.
Lamento a Dios por Haití
Leonardo Boff (Cubadebate)
Hay un viacrucis de sufrimiento con estaciones que nunca terminan en el pequeño y pobre país de Haití. Sufrimiento en el cuerpo, en el alma, en el corazón, en la mente asaltada por fantasmas de pánico y de muerte. También hay mucho sufrimiento en todos los seres humanos que no han perdido el sentido mínimo de humanidad y de solidaridad. De esta compasión universal nace una misteriosa comunidad que anula las diferencias, las religiones, las ideologías que antes nos separaban y nos dividían. Ahora sólo cuenta la común humanitas absurdamente maltratada, que debe ser socorrida.
Con cada haitiano que sufre bajo los escombros o que muere de sed y de hambre, también nosotros morimos un poco con él. A fin de cuentas somos hermanos y hermanas de la única y misma familia. ¿Cómo no sufrir?
Pero hay también un sufrimiento profundo y desgarrador en las personas de fe que proclaman que Dios es Padre y Madre de bondad y de amor. ¿Cómo seguir creyendo? Quejosos nos preguntamos: «Dios, ¿dónde estabas cuando se formó aquel temblor que diezmó a tus hijos e hijas más pobres y sufridos de todo Occidente? ¿Por qué no interviniste? ¿No eres el Creador de la Tierra con sus continentes y sus placas tectónicas? ¿No eres Padre y Madre de ternura, especialmente, de aquéllos que son como tu Hijo Jesús los injustamente crucificados de la historia? ¿Por qué?
Este silencio de Dios es aterrador, porque simplemente no tiene respuesta. Por más que genios como Job, Buda, San Agustín, Tomás de Aquino, Leibniz hayan diseñado argumentos para eximir a Dios y explicar el dolor, no por eso el dolor desaparece ni la tragedia deja de existir. La comprensión del dolor no elimina el dolor, del mismo modo que oír recetas de cocina no quita el hambre.
El mismo Jesús no estuvo exento de la angustia y el sufrimiento. Desde lo alto de la cruz lanzó un grito desgarrador al cielo, quejándose: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.
Damos la razón a Job, irritado con sus «amigos» que le querían explicar el sentido de su dolor: “Vosotros no sois más que charlatanes y falsos médicos: si al menos os callaseis, los hombres os tomarían por sabios”. Pero no podemos callar. Hay demasiado dolor y la noche es tenebrosa. Necesitamos alguna luz.
Aun incluso sin luz, seguimos creyendo con el corazón partido, porque estamos convencidos de que el caos y la tragedia no pueden tener la última palabra. Dios es tan poderoso que puede sacar bien del mal, sólo que no sabemos cómo. Esperanzados, apostamos por esta posibilidad que no deja que nuestras lágrimas sean en vano. Creemos además que Dios puede ser aquello que no comprendemos. Por encima de la razón que quiere explicaciones, está el misterio que pide silencio y reverencia. Él esconde el sentido secreto de todos los eventos, también de los trágicos.
Me identifico con el poema de un gran argentino, Juan Gelman, que perdió un hijo durante la represión militar:
«Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
bájate, ¿qué han hecho
de tu criatura, Padre?
¿un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?»
Que el Padre baje sobre el pueblo haitiano con su amor. Leer más
Haiti
Estrategia del caos para una invasión
José Luis Vivas(1) “Pentagon defends response time of Haiti aid efforts”, Christian Science Monitor, 15 de enero de 2010. http://www.csmonitor.com/USA/Military/2010/0115/Pentagon-defends-response-time-of-Haiti-aid-efforts (sitio consultado el 16 de enero de 2010).
"La llamada « guerra del fútbol » tiene por enemigos a dos pedazos de América Central, jirones de la que fue, hace un siglo y medio, patria única.
Honduras, pequeño país agrario, está dominado por los latifundistas. El Salvador, pequeño país agrario, está dominado por los latifundistas. El pueblo campesino de Honduras no tiene tierra ni trabajo. El pueblo campesino de El Salvador no tiene tierra ni trabajo. En Honduras hay una dictadura militar nacida de un golpe de Estado. En El Salvador hay una dictadura militar nacida de un golpe de Estado. El general que gobierna Honduras ha sido formado en la Escuela de las Américas, en Panamá. El general que gobierna El Salvador ha sido formado en la Escuela de las Américas, en Panamá. De los Estados Unidos provienen las armas y los asesores del dictador de Honduras. De los Estados Unidos provienen las armas y los asesores del dictador de El Salvador. El dictador de Honduras acusa al dictador de El Salvador de ser un comunista a sueldo de Fidel Castro. El dictador de El Salvador acusa al dictador de Honduras de ser un comunista a sueldo de Fidel Castro. La guerra dura una semana. Mientras dura la guerra, el pueblo de Honduras cree que su enemigo es el pueblo de El Salvador y el pueblo de El Salvador cree que su enemigo es el pueblo de Honduras. Ambos pueblos dejan cuatro mil muertos en los campos de batalla".
El director técnico de Honduras se llamaba Oswaldo López Arellano. El de El Salvador, Fidel Sánchez Hernández. Los dueños de ambos equipos: burgueses y terratenientes.
El espurio continuador del golpe de Estado, Pepe Lobo, emitió un acuerdo, decretando tres días de duelo y lamentando el fallecimiento del tenebroso golpista de los años 60 y 70 del siglo pasado, Oswaldo López Arellano (OLA). No bastando ello, mancillan nuestra sagrada bandera nacional..
Quien fue Oswaldo Lopez Orellano?
por Gustavo Zelaya
(publicado por Vos el Soberano)
Como ya se sabe hoy falleció un personaje que en los últimos 30 años se mostró muy discreto pero fue muy conocido para muchos que hoy peinan canas. Ejecutor de dos golpes de estado, participe de otro y de muchas acciones oscuras que dejan manchas en varias páginas de la historia reciente. Estos son algunos méritos del Maestro de los golpistas del patio, Oswaldo López Arellano (OLA):
- Participó en el golpe de estado de 1957 contra Julio Lozano Díaz, acontecimiento que por lo menos mostró dos efectos inmediatos: la elección en segundo grado de Ramón Villeda Morales como presidente de la república y la autonomía de las fuerzas armadas, convirtiéndose desde entonces en los "garantes" de la constitución y democracia. En ese momento OLA no aparecía como primer actor del desastre nacional, pero ya estaba tras bambalinas, de la mano de Ricardo Zúniga y de la embajada norteamericana.
- Como jefe de las fuerzas armadas ejecutó el golpe de estado del 3 de octubre contra Villeda Morales, en los hechos se trataba de obstruir la candidatura presidencial de Modesto Rodas Alvarado. Días antes del golpe de estado el presidente Villeda ordenó desarmar a la guardia civil, institución policial que tenía alguna oportunidad de oponerse al golpe, ello provocó la muerte de miles de integrantes de esa guardia y de muchos hondureños que intentaron levantarse en armas contra ese sangriento golpe de estado. Los golpistas de aquel entonces, igual que los de ahora, afirmaron que había que frenar el avance del comunismo.
- En 1964 en una casa del Barrio Morazán se llevaron a cabo reuniones de OLA, con Roberto Suazo Córdova y Ricardo Zúniga Agustinus, para legalizar a Oswaldo López a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, acordaron una nueva constitución y se "eligió" al candidato del partido nacional, OLA, como presidente de la república en 1965. Cachurecos y liberales, valga la redundancia, juntos y revueltos repartiéndose puestos y el presupuesto nacional como lo han hecho normalmente. Los tres anteriormente nombrados han sido socios y cómplices de buena parte de los asaltos de camino real sucedidos en el país.
- Oswaldo López como presidente y comandante de las fuerzas armadas permitió y participó activamente en prácticas de corrupción que, entre otras cosas, provocó la existencia de batallones fantasmas en el ejército y comandantes que pagaban planillas completas. Uno de ellos era el coronel Arnaldo Alvarado.
En 1969 OLA junto con la oligarquía salvadoreña se saca de la manga de la camisa la guerra del futbol, es cuando aparecen los militares convertidos en miembros de las "Gloriosas" fuerzas armadas; la vergüenza nacional al aparecer batallones con la nómina de pago completa y barracas vacías, es enfrentada por la población civil organizada que se encarga de alimentarlos y suplirles de los medios necesarios para contener al ejército salvadoreño. En 1971 entregó el poder al cachureco Ramón Ernesto Cruz, con la complicidad del diputado liberal y presidente del congreso nacional Roberto Suazo Córdova que saboteó al candidato de su partido Jorge Bueso Arias, ahora golpista confeso.
- En diciembre de 1972, para no aburrirse y mantenerse dentro de sus costumbres, Oswaldo López encabeza un golpe de estado contra Ramón Ernesto Cruz. Intenta llevar a cabo algunas reformas sociales y económicas que dan lugar a unos efectos "naturales" en la oligarquía nacional como ser el asalto de la Corporación Nacional de Inversiones y el boicot a la COHDEFOR y de ahí aparecen fortunas mal habidas como la de Miguel Facusse, el verdugo del Aguán actual, y otros como Emin Barjun, Salvador Lamas y similares, y al escándalo más publicitado de aquel momento conocido como banagate.
- En 1974, el jefe de estado Oswaldo López Arellano y su ministro de Economía Abraham Bennaton Ramos son salpicados directamente por el soborno bananero de la trasnacional gringa Standard Fruit Company, el asunto es tan reconocido que renuncian a sus cargos. Nunca fueron enjuiciados ni llevados a prisión. Al retirarse de la vida política pública Oswaldo López Arellano se transformó en uno de los hombres más ricos de Honduras, hacendado, ganadero, dueño de empresas aéreas, socio de emisoras unidas, Ficensa, Bamer, Alcon, manteniendo una imagen bonachona y de hombre simpático que de un solo "pencazo" resuelve conflictos. Además de ser el padrino político de individuos como Rafael Leonardo Callejas y los hijos de Mario Rivera López, es posible que sea el modelo de sujetos como cabro negro y cabeza de ajo, alias Carlos Flores y Micheletty respectivamente.
- Desde entonces, 1974 al 2010, esos dos personajes se convirtieron en figuras emblemáticas de la empresa privada hondureña, respetados ciudadanos que han dado charlas, conferencias y dan consejos sobre cómo comportarse dentro del mundo de las finanzas y las inversiones. Existen centros escolares oficiales que tienen el nombre de esos individuos sobornados por esa compañía norteamericana. Los restos de Ola serán velados en alguna funeraria muy espaciosa para que pueda recibir los homenajes que le va a prodigar el gobierno en nombre del Estado de Honduras, con discursos de ocasión, vestidos de riguroso traje oscuro, con salvas de artillería y muchos etcéteras. No les va a dar ninguna vergüenza y todos van a querer salir en la foto. Leer más
Huelga de hambre en Honduras
A 18 días huelguistas de hambre del SITRAUNAH están en condiciones críticas.
La leche se terminó y no sé cómo hacer para comprarla, mi niño tiene hambre pero el dinero se me acabó, ya no tengo ingresos, dijo una de las mujeres despedidas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH.
Castellanos fue nombrada para integrar la Comisión de la Verdad creada por el régimen de Porfirio Lobo Sosa para buscar el reconocimiento internacional de su gobierno. Las actuaciones de la rectora en la universidad pública la deja muy mal parada en el respeto a los derechos humanos porque han ido más allá de simples despidos, violentó garantías constitucionales y convenios internacionales de protección a derechos laborales, dejando por el piso el fuero sindical.
Las acciones de defensa a las conquisitas son realizadas por el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, SITRAUNAH, a cuyos dirigentes la funcionaria envió a prisión a finales de marzo a 11 de 16 sindicalistas acusados por la fiscalía por los delitos de sedición, coacción y usurpación. Vea más detalles.
A los pocos días de este acto represivo entregó masivamente sobres de despidos a hombres y mujeres que han trabajado por décadas, “de la noche a la mañana nos tiró a la borda todos nuestros derechos y nos despidió sin un cinco en la bolsa”, dijo una de la afectadas, mientras recordaba que hace 33 años inició su trabajo en la UNAH.
Los despidos masivos provocaron el pánico laboral, porque los y las obreras tienen responsabilidades económicas con su familia, créditos y otras obligaciones las cuales entraron en mora porque no pueden pagarlas por no tener ningún ingreso.
Unos cuatro sindicalistas se fueron a la huelga de hambre y después se han ido uniendo estudiantes y otros hombres y mujeres del sindicato, pero las cosas no han sido fáciles, nueve fueron llevados al hospital en condiciones muy delicadas de salud e igual número de personas ocupó sus lugares.
La demanda es que se restituyan en sus puestos a los y las despedidas , se respete el fuero sindica y hay una petición de que se separe del cargo a la rectora por su conducta violatoria a los derechos de los trabajadores.
Wilfredo Zelaya Galo, secretario General de la Junta Directiva Central del SITRAUNAH señaló a defensoresenlinea.com que el SITRAUNAH cumple 49 años de existencia en diciembre próximo y nunca habían enfrentado una situación de tal magnitud.
“Miramos que la señora rectora no tiene la voluntad de querer resolver la problemática. hemos sido claros al señalarle que los despidos de los compañeros han sido ilegales porque no Siguieron el procedimiento establecido en la contratación colectiva”. Relató cómo le tocó ir la cárcel junto a 10 compañeros más el solo hecho de defender el contrato colectivo.
Agregó que “esta señora no entiendo cómo es que está en la Comisión disque de verdad porque es violadora de los derechos humanos y está violentando los derechos y garantías a cada uno de los despedidos, también es violadora de los derechos de los niños porque muchos de los hijos e hijas de los compañeros despedidos dejaron de ir a las aulas de clase de escuelas y colegios porque talvez el papá o la mamá eran el único sustento en la casa”.
La funcionaria ha violentando los convenios internacionales 87 y 88 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, organización internacional hasta donde el SITRAUNA envió una comunicación interponiendo la denuncia.
Pero el autoritarismo de Castellanos llega al extremo de decir que ella manda en la Universidad y puede despedir a la persona que ella quiera sin seguir el procedimiento del contrato colectivo, manifestó Zelaya Galo quien denunció que todos los que fueron detenidos y enviados a los tribunales no les paga el salario, sin una justificación.
Pero que les queda a nivel interno a los y las trabajadoras? : “creemos que la Secretaría de Trabajo no está jugando un papel muy importante para resolver el problema, ya hemos palpado que la rectora quiere privatizar dos secciones de mantenimiento, higienización y vigilancia porque hay autoridades universitarias que tienen familiares que poseen empresas de higienización y de vigilancia”, denunció el dirigente sindical.
La jefa de la Secretaría Ejecutiva de Desarrollo de Personal es prima hermana de ella y fue directiva de la junta directiva central del sindicato en el año 1997-1998 y por situaciones anómalas que realizó en aquel momento la expulsaron del sindicato , creemos que estas medidas que están realizando son medidas de presión y tratando de vengarse de lo que pasó hace unos doce años, dijo el entrevistado.
Xiomara Lizeth Oliva, una afiliada al SITRAUNAH quien tiene 15 años de laborar en la UNAH y atiende diariamente a los huelguistas de hambre , la situación de ellos, especialmente de los que han tenido que salir de la huelga por problemas de salud, es muy delicada, especialmente los que han sido llevados al hospital.
El miércoles 12 de mayo el joven Marvin Amilcar Pérez, un estudiante de Filosofía que solidariamente con los trabajadores se unió a la huelga de hmabre, tuvo que ser llevado de emergencia al hospital por complicaciones en su salud y por presentar posiblemente un problema de hígado.
Xiomara denunció que los despedidos tienen compromisos económicos que cumplir “y sería fatal que no nos resuelvan porque hay personas que no tiene qué darle a sus hijos , es algo muy cruel, hay compañeras que dicen mi niña no tiene leche y a muchos niños no los dejan entrar al colegio, por falta de pago en las mensualidades”.
Evidenció que los despidos han creado un pánico colectivo y hay personas que están teniendo problemas de depresión ,” hay compañeros que se han querido suicidar al verse agobiados
Victor Cocoy, que está hace 18 días que se inició la huelga de hambre destacó que a medida que va pasando el tiempo siente dolores de cabeza, mareos y calambres, pero que se mantiene en huelga por la seguridad laboral y la injusticia de la rectora.
Reina Esperanza Deras, llegó este miércoles 12 de mayo a unirse a la huelga desde la seccional tres del SITRAUNAH con sede en La Ceiba, dice estar muy preocupada por los problemas de salud de sus compañeros, pero que la solidaridad con la causa y por la defensa de las conquistas laborales, está en el movimiento.
La joven Miriam Flores, dijo que la rectora quiere consagrarse como la heroína, como la que ha puesto la mano dura, pero “cómo va hablar de reconciliación cuando en universidad está violentando los derechos humanos, es preocupante porque ella es la que dirige el observatorio de la violencia, pareciera que lo único que le interesa es las muertes y no las causas de la violencia y aquí en la universidad ha hecho todo como la continuación del golpe de Estado, porque todo aquel que defiende sus derechos es mancillado de la forma más vil y más grosera “.
Los huelguistas han denunciado que Castellanos cada vez que pasa enfrente donde se encuentran en las cercanías de la rectoría, se burla de ellos y manifestado palabras groseras . Este jueves pasó otra vez, en su cara se reflejaba la indiferencia y la falta de sensibilidad ante el dolor de las personas que decidieron como una arma de lucha poner en riesgo su vida para defender sus derechos.
El Estado de Honduras estaría enfrentando una demanda internacional a falta de recursos imparciales internos lo que deja en indefensión a los sindicalistas que a pesar de la represión se mantienen firmes en sus demandas.
Los sindicalistas denunciaron que se pretende destruir al SITRAUNAH para posteriormente no tener oposición ante una inminente privatización de la educación universitaria, hecho que cerraría las puertas a la profesionalización de la mayor parte del sector nacional que no puede pagar altas cuotas de estudios.
Fecha: 17/05/2010
Publicado por Honduras Laboral Leer más
El Pantano Argentino
escrito por Jorge Beinstein
El nuevo año comenzó mal en Argentina, el conflicto causado por el desplazamiento del presidente del Banco Central, Martín Redrado, disparó una grave crisis institucional donde se enfrentan dos bandos que van endureciendo sus posiciones. Por un lado una oposición de
derecha cada vez mas radicalizada ahora con mayoría en el poder legislativo encabezada por el vicepresidente de la república y que se extiende hacia los núcleos más reaccionarios del poder judicial y de las fuerzas de seguridad (públicas y privadas).
Se trata de una fuerza heterogénea, casi caótica, sin grandes proyectos visibles impulsada por los grandes medios de comunicación que operan como una suerte de “partido mediático” extremista, su base social es un agrupamiento muy belicoso de clases medias y altas. En el otro bando encontramos a la presidenta Cristina Kirchner resistiendo desde el Poder Ejecutivo con sus aliados parlamentarios, sindicales y“sociales”, su perfil político es el de un centrismo desarrollista muy contradictorio oscilando entre las capas populares más pobres a las que no se atreve a movilizar con medidas económicas y sociales radicales y los grandes grupos empresarios y otros factores de poder que busca en vano recuperar para recomponer el sistema de gobernabilidad vigente durante la presidencia de Nestor Kirchner.
A este abanico de fuerzas locales es necesario incorporar la intervención de los Estados Unidos que a partir de la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca se muestra cada vez más activa en los asuntos internos de Argentina. Esto debe ser integrado al contexto más amplio de la estrategia imperial de reconquista de América Latina marcada por hechos notorios como el reciente golpe de estado en Honduras, el despliegue de la Cuarta Flota, las bases militares en Colombia y otras actividades menos visibles pero no menos efectivas como la reactivación de su aparato de inteligencia en la región (CIA, DEA, etc.) y la consiguiente expansión de operaciones conspirativas con políticos, militares, empresarios, grupos mafiosos, medios de comunicación, etc.
La ola reaccionaria
Como es sabido la crisis se desató cuando el presidente del Banco Central decidió no acatar un decreto llamado de “necesidad y urgencia”, con fuerza de ley, que le ordenaba poner una parte de las reservas a la disposición de un fondo publico destinado al pago de deuda externa. De ese modo Redrado (apoyándose en la “autonomía” del Banco impuesta en los años 1990 por el FMI) desafiaba la legalidad y asumía como propia la reivindicación del conjunto de la derecha: no pagar deuda externa con reservas sino con ingresos fiscales obligando así al gobierno a reducir el gasto público lo que seguramente impactaría de manera negativa sobre el Producto Bruto Interno, el nivel de empleo y seguramente sobre los salarios.
En una primera aproximación la crisis aparece como una disputa sobre política económica entre neoliberales partidarios del ajuste fiscal y keynesianos partidarios de la expansión del consumo interno, sin embargo la magnitud de la tormenta política en curso obliga a ir más allá del debate económico, no existe proporción entre el volumen de intereses financieros afectados y la extrema virulencia del enfrentamiento. Tampoco se trata de un problema causado por la necesidad de pagar deuda externa ante una situación financiera difícil, por el contrario el Estado tiene un importante superávit fiscal y la deuda externa representa actualmente cerca del 40 % del Producto
Bruto Interno contra un 80 % en 2003 cuando Néstor Kirchner sumió la Presidencia de la República.
Para empezar a entender lo que esta ocurriendo es necesario remontarnos al primer semestre del 2008 cuando estalló el conflicto entre el gobierno y la burguesía rural, en esa caso tambien la confrontación apareció bajo el aspecto económico: el gobierno intentó establecer impuestos
móviles a las exportaciones agrarias cuyos precios internacionales en ese momento subían vertiginosamente, los grandes grupos del agrobusiness se opusieron, aunque estabán ganando mucho dinero pretendían ganar mucho más acaparando la totalidad de esos beneficios extraordinarios. Para sorpresa tanto del gobierno como de los propias elites agrarias su protesta fue inmediatamente respaldada por por la casi totalidad de los empresarios rurales, incluso por sectores que por su área de especilización o ubicación regional no tenían intereses materiales concretos en el tema, y rápidamente los cortes de ruta magnificados por los medios de comunicación arrastraron la adhesión de las clases altas y medias urbanas estructurándose de esa manera una marea social reaccionaria cuya magnitud no tenía precedentes en la historia argentina de los últimos cincuenta años. Para encontrar algo parecido sería necesario remontarnos a 1955 cuando una masiva convergencia conservadora de clases medias apoyó el golpe de militar oligárquico.
La movilización derechista de 2008 estuvo plagada de brotes
neofascistas, alusiones racistas a las clases bajas, insultos al “gobierno montonero” (es decir supuestamente controlado por ex guerrilleros marxistas reciclados), etc.
Esa ola reaccionaria se prolongó en las elecciones legislativas de 2009 donde la derecha obtuvo la victoria (y la mayoría en el Parlamento), antes y después de ese evento estuvo permanentemente alimentada por los medios de comunicación concentrados. Actualmente es difícil diagnosticar si mantiene o no su nivel de masividad, el conflicto se desarrolla por ahora sin presencias multitudinarias, la gran mayoría de la población observa la situación como a una pelea por arriba entre grupos de poder.
Si evaluamos la trayectoria en los dos últimos años de la confrontación entre una derecha cada vez más audaz y agresiva y un gobierno crecientemente acorralado no es difícil imaginar un escenario próximo de “golpe de estado”, no siguiendo los viejos esquemas de las intervenciones militares directas, ni siquiera pensando en una réplica del caso hondureño (golpe militar con fachada civil) sino más bien en un abanico de alternativas novedosas donde se combinarían factores tales como la manipulación de mecanismos judiciales, el empleo arrollador del arma
mediática, la utilización de instrumentos parlamentarios, la movilización de sectores sociales reaccionarios (cuya amplitud es una incógnita fuerte) incluyendo acciones violentas de grupos civiles dirigidos desde estructuras de seguridad policiales o militares. En este último caso deberíamos tomar en consideración las posibles intervenciones del aparato de inteligencia
norteamericano que dispone actualmente de un importante know how en materia de golpes civiles, como las llamadas revoluciones coloridas o blandas algunas exitosas como la “naranja” en Ucrania (2004), la que derrocó a Milosevi? (Yugoslavia 2000), la de “las rosas” (Georgia 2003), la de “los tulipanes” (Kirguistán 2005), la “del cedro” (Líbano 2005) y otras fracasadas como la “revolución blanca” (Bielorrusia 2006), la “verde” (Irán 2009) o la “revolución twitter” (Moldavia 2009).
En todas esas “revoluciones” orquestadas por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos las convergencias entre grupos civiles y medios de comunicación golpearon contra gobiernos considerados “indeseables” por el Imperio, tuvieron éxito ante estados sumergidos en crisis profundas, fracasaron cuando las estructuras estatales pudieron resistir y/o cuando las
mayorías populares les hicieron frente.
Las raíces
¿Cuales son las raíces de esa avalancha derechista?, no puede ser atribuida al descontento de las elites empresarias y de las clases superiores ante drásticas redistribuciones de ingresos en favor de los pobres o a medidas económicas izquierdizantes o estatistas que afecten de manera
decisiva los negocios de los grupos dominantes. Por el contrario la bonanza económica que marcó a los gobiernos de los Kirchner significó grandes beneficios para toda clase de grupos capitalistas: financieros, industriales exportadores o volcados al mercado interno, empresas grandes o pequeñas, etc. Argentina experimentó altas tasas de crecimiento del PBI y enormes superávits fiscales impulsados por exportaciones en vertiginosos ascenso. Y aunque la desocupación se redujo la estructura de distribución del Ingreso Nacional heredada de la era neoliberal no varió de manera significativa. La gobernabilidad política permitió la preservación del sistema que tambaleaba hacia 2001-2002, las estatizaciones decididas durante la presidencia de Cristina Kirchner fueron en realidad medidas destinadas a preservar el funcionamiento del sistema más que a modificarlo, la estatización de la seguridad social privada, por ejemplo, fue precipitada por la crisis financiera global y el agotamiento de una estructura de saqueo de fondos previsionales, la estatización de Aerolíneas Argentinas significó tomar posesión de una empresa totalmente liquidada a punto de desaparecer.
Si alguna presión existe a nivel de las clases altas es hacia una mayor concentración de ingresos y ello debido a su propia dinámica gobernada por el parasitismo financiero global-local que opera como una suerte de núcleo estratégico, central de sus negocios. En ese sentido la resistencia del gobierno a esa tendencia en aras de la gobernabilidad aparece ante dichas elites como un “intervencionismo insoportable”.
Otro factor decisivo es la creciente agresividad de los Estados Unidos acosado por la crisis, sabiendo que el tiempo juega en su contra, que la decadencia de la unipolaridad imperial les puede hacer perder por completo sus tradicionales posiciones de poder en América Latina. En
realidad eso ya está empezando a ocurrir a partir del proceso de integración regional, de un Brasil autonomizándose cada vez mas de los Estados Unidos, de la persistencia de la Venezuela chavista, la consolidación de Evo Morales en Bolivia, etc. La Casa Blanca está embarcada en una loca carrera contra el tiempo, extiende las operaciones militares en Asia y Africa heredadas de la era Bush, apadrina el golpe militar en Honduras y otras intervenciones en América Latina. La caida o degradación integral del gobierno kirchnerista sería para los norteamericanos una muy buena noticia, debilitaria a Brasil, reduciría el espacio político de Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Pero existe un fenómeno de primera importancia que probablemente los Kirchner ignoraron y que buena parte de la izquierda y el progresismo subestimaron: el cambio de naturaleza de la burguesía local cuyos grupos dominantes han pasado a constituir una verdadera lumpen burguesía donde se interconectan redes que vinculan negocios financieros, industriales, agrarios y comerciales con negocios ilegales de todo tipo (prostitución, tráfico de drogas y armas, etc.), empresas de seguridad privada, mafias policiales y judiciales, elites políticas y grandes grupos
mediáticos. Es la mas importante de las herencias dejadas por la dictadura, consolidada y expandida durante la era Menem.
La política de derechos humanos del gobierno no afectó solo a grupos de viejos militares criminales aislados e ideológicamente derrotados, al golpear a estos grupos estaba desatando una dinámica que dañaba a una de las componentes esenciales de la (lumpen) burguesía argentina realmente existente. Cuando empezamos a desentrañar la trama de grupos mediáticos
como “Clarín” o no mediáticos como el grupo Macri aparecen las vinculaciones con negocios provenientes de la última dictadura, personajes clave de las mafias policiales, etc. En esos círculos dominantes la marea creciente de procesos judiciales contra ex represores pudo ser vista tal vez en su comienzo hacia mediados de la década pasada como una consesión necesaria al
clima izquierdizante heredado de los acontecimientos de 2001-2002 y que mantenida dentro de límites modestos no afectaría la buena marcha de sus negocios. Pero esa marea creció y creció hasta transformarse en una presión insoportable para esas elites.
Finalmente es necesario constatar que así como se desarrolló ese proceso de humanización cultural democratizante también se desarrolló, protagonizado por los grandes medios de comunicación un contra proceso de carácter autoritario, de criminalización de los pobres, de condena al progresismo que pone a los derechos humanos por encima de todo. En cierto sentido
se trató de una suerte de reivindicación indirecta de la última dictadura realizada por los grandes medios de comunicación, centrada en la necesidad de emplear métodos expeditivos ante la llamada “inseguridad”, la delincuencia social, los desordenes callejeros. La misma encontró un
espacio favorable en una porción importante de la población perteneciente a las clases medias y altas muchos de cuyos miembros no se atreven a defender a la vieja y desprestigiada dictadura militar pero que han encontrado un nuevo discurso neofascista que les permite levantar la cabeza.
Esta gente se movilizó en el 2008 en apoyo de la burguesía rural y contra el gobierno “izquierdista”, estuvo a la vanguardia de la victoria electoral de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires y de los políticos de derecha en las elecciones parlamentarias de 2009.
¿Jugando con fuego?
La crisis actual puede llegar a tener serias repercusiones económicas, es lo que esperan muchos de los dirigentes políticos de derecha que sueñan con apoderarse del gobierno en medio del caos y/o de la pasividad popular. La parálisis del Banco Central o su transformación en una trinchera opositora podría desordenar por completo al sistema monetario, degradar al conjunto de la economía lo que sumado a un Tsunami mediático convertiría al gobierno en una presa fácil.
En teoría existe la posibilidad de que el gobierno acorralado por la derecha busque desesperadamente ampliar su base popular multiplicando medidas de redistribución de ingresos hacia las clases bajas, estatizaciones, etc. La derecha cree cada vez menos en esa posibilidad lo que la hace más audaz, más segura de su impunidad, considera que los Kirchner están demasiado aferrado al “país burgués”, por razones psicológicas, ideológicas y por los intereses que representan y que por sus cabezas no asoma ni siquiera débilmente esa alternativa de ruptura. Una sucesión de hechos concretos parecen darle la razón, después de todo Martín Redrado, fue designado como presidente del Banco Central por Néstor Kirchner y confirmado luego por Cristina Kirchner, ahora ellos “descubren” que es un neoliberal reaccionario mientras buscan reemplazarlo por algún otro neoliberal o buen amigo de las intereses financieros.
También existe la posibilidad de que el caos buscado por la derecha o las medidas económicas que esta seguramente tomará si conquista el gobierno desaten una gigantesca ola de protestas sociales haciendo estallar la gobernabilidad y reinstalando a escala ampliada al fantasma popularde 2001-2002. Pero esa derecha considera cada vez menos probable la concreción de dicha amenaza, está cada vez más convencida de que los medios de comunicación combinados con un sistema de represión puntual, no ostentoso pero enérgico pueden controlar a las clase bajas. Es muy probable que esas elites degradadas, lanzadas en una cruzada irracional, estén atravesando una serie crisis de percepción.
Publicado en Resumen Latinoamericano
Frei Betto
Feliz 2010
Feliz Año Nuevo a los artesanos de utopías, cuyas manos callosas desentierran girasoles de los pantanos de la ambigüedad; a las mujeres buscadoras de afectos recónditos, divas milagrosas del bien-amar gratuito; a los niños sobrevivientes en los corazones de todas las edades; y a los guardianes de silencios meditativos.
Feliz Año Nuevo a los magos de la delicadeza y a los que tejen lazos de cintas con las líneas del tiempo; a los auscultadores del rumor de ángeles y a los portadores de altivez luminosa montados en caballos de fuego.
Feliz Año Nuevo a los peregrinos de caminos desprovistos de oscuridad; a los buscadores de conchas en las playas solariegas de la saciedad ética; a los desatadores de nosotros en los pliegues del espíritu; a los heraldos de buenas nuevas y a los espantadores del infortunio.
Feliz Año Nuevo a quien se asoma a la ventana del alma para contemplar su propio amanecer; a los navegantes cuyas velas se mueven gracias al soplo del Espíritu; a los sembradores de horizontes translúcidos; a las bordadoras de ternura en el suelo pedregoso de nuestras desventuras.
Feliz Año Nuevo a los acampados en el vasto territorio de la insensatez, rehenes de egos inflados; a los acróbatas de extravagantes conjeturas, esclavos de sus altisonantes ilusiones; a los autores de la incongruencia cívica, inveterados jugadores del escarnio.
Feliz Año Nuevo a los corazones seducidos por el toque del amor divino; a los voluntarios de la generosidad, indicadores de caminos en las vías laberínticas de nuestros desaciertos; a los profetas inflexibles a la embriaguez de la rutina, intrépidos cultivadores de la esperanza.
Feliz Año Nuevo a los confiteros de dulces anuncios entre tantas desilusiones; a los artistas de la sobriedad, ajenos a las luces llamativas de la hipocresía; a los orfebres de la belleza preñada de densidad subjetiva; a los maestros de la sabiduría impelidos por la brisa suave impregnada de sabor a miel.
Feliz Año Nuevo a los filósofos desalfabetizados de erudición, atentos a los vuelos de la inteligencia para trascender la razón; a los adeptos a la mística vacía de imágenes y palabras; a los gitanos de Dios cuyos pasos recorren las sendas mistéricas de la amorosidad inefable.
Feliz Año Nuevo a quien se niega a proferir el discurso ácido de la designificación del otro; a los habitantes de aldeas líricas, en cuyo amanecer suenan cantos compasivos; a los eremitas del desconsuelo, alimentados por el Verbo que se hace carne; a los hábiles alpinistas de la imaginación, en cuyas artes la vida se transmuta en alegorías.
Feliz Año Nuevo a los cazadores de confidencias, atentos a los detalles de la gentileza; a los orfebres de la elegancia, cuyas palabras exhalan fragancias perfumadas; a los centinelas del asombro, agraciados por el don de identificar la vida como milagro; a los artífices de la fantasía, transustanciadotes de nuestras emociones más telúricas.
Feliz Año Nuevo a quien calla los despropósitos ajenos, incapaz de transformar la propia lengua en piedra de tropiezo; a los navegantes de devaneos románticos, embriagados de poesía; y a los arquitectos del futuro, dedicados al proyecto de la ceremonia nupcial de la libertad con la justicia.
Feliz Año Nuevo a los artistas de la insensatez capaces de imprimir a la vida carácter lúdico; a los aplicados caballeros de la filosofía de la risa, de los cuales emana el júbilo de vivir; y a los acongojados encendedores de luminarias, discípulos indignados de Diógenes.
Feliz Año Nuevo a quien trasiega a despecho de los pusilánimes, entregado a la osadía de reinventar la existencia después de cada fracaso; y al guardia del farol en pleno mar revuelto, cuyo haz de luz abre vías doradas en la superficie de las aguas; y a las mujeres de corazones acunados por la preferencia de Cupido.
Feliz Año Nuevo a los ojos vigilantes al ocaso ambiental, en los que las lágrimas serán resecadas por el hollín de chimeneas lucrativas; a los desenjauladores de pájaros, intrépidos pilotos de vuelos alucinados; y a los serviciales de la gratitud, militantes del altruismo compasivo.
Feliz Año Nuevo a quien tuvo un año infeliz, herido por dolores y lágrimas, empantanado por desesperanzas y sendas oscuras: Dios quiera que ahora pueda rescatar lo mejor de sí, religarse al Trascendente y hacer del amor la razón de su renacer a la vida
Las Encrucijadas de la "Centro Izquierda" Argentina
Dos notas fueron publicadas en el diario Pagina 12 el día 15 de Diciembre de 2009 y forman parte de un debate nunca saldado, para desazón del campo popular. Los dos autores, tanto el Maestro Rubén Drí como la Socióloga Alcira Argumedo son compañeros de los que nadie duda sobre su capacidad intelectual o su compromiso político, pero asumen posiciones contradictorias en cuanto a la extraña alianza que llevo a parte de la "centro izquierda" en la conformación de las mayorías en el Congreso Nacional (así como en el debate por la renta agraria) .
En La conciencia desgraciada, Rubén destaca desde una profunda reflexión filosófica, las contradicciones (o nó) en las cuales un grupo de compañeros incurrieron al aliarse a grupos de la mas rancia derecha argentina.
En cambio Alcira en Una conciencia metodologica , señala que el acuerdo con la derecha lo tiene el oficialismo,por lo tanto, habilita a los sectores de izquierda , a formar alianzas heterogeneas que frenen su avance hegemónico.
Mas allá de algunos golpes bajos, considero que son un aporte para la discusión (y la toma de conciencia de los aciertos o errores), en la tarea de construir una herramienta política al servicio de las grandes mayorías.
Voy sumando nuevas opiniones al debate. En este caso son dos notas que también publica Página 12 bajo el título " El lugar de la centroizquierda" donde el ex - Juez de la Nación Salvador María Lozada con su artículo La pasión pagadora cuestiona las decisiones del gobierno sobre el pago de una deuda que se considera ilegítima. En tanto la Periodista Sandra Russo desde Lo destituyente alerta sobre las posibles consecuencias de una política errática, que atribuye a alguno de los sectores del campo popular.
Este foro está abierto a las opiniones de ustedes, así como la sugerencia de notas que puedan aportar al debate.
Gracias
Haití: LA MALDICIÓN BLANCA Eduardo Galeano
Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor.
Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.
Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones.
Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.
Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.
Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del África.
El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló.
La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: –¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? El anterior. Pues, que se restablezca–. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte.
A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.
A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar. En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.
En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York.
El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho.
No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia.
Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.
Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe. Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras.
País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios. Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.
En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente
Ver también: Los Pecados de Haití
La estrategia del caos para una invasión
Lamento a Dios por Haití